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LA VILLA DE ANSÓ
La entrada al Valle que lleva el mismo nombre de la Villa se realiza a través
de la preciosa Foz de Biniés, cincelada en el tiempo por el río Veral. Su
conjunto urbano de grán belleza, con una arquitectura muy concreta y propia del
valle se define esencialmente por el color rojo de sus tejados, sus balconadas,
las chimeneas típicas que se coronan con motivos diversos y una peculiaridad
entre sus casas, un pasillo entre muros.  
Ansó, junto con el valle
vecino de Hecho, ha sido la cuna del primitivo condado y posterior Reino de
Aragón, Ansó y sus gentes han gozado desde tiempos inmemoriales de
privilegios, que hasta hace poco tiempo el resto del pais no tenía.
El término municipal abarca la
frontera con Francia hasta Candanchú debido a complejos procesos históricos.
Su aislamiento orográfico lo ha convertido en uno de los valles pirenaicos
mejor conservados, tanto medioambiental, como culturalmente.
La tradicional fortaleza de Ansó
ha venido determinada por su otrora inmensa riqueza forestal, ahora con
explotación regulada; su gran cabaña de vacuno y caballar, fundamentalmente,
y una serie de acuerdos y tratados (pacerías) con sus vecinos de Roncal
(Navarra) y Baretous (Bearn) que le permitían dominar extensiones importantes
del Pirineo.
Prueba de la autonomía política
de estos valles es el Tratado de las Tres Vacas. Tras el fracaso del Reino de
Navarra y el Vizcondado de Bearn en una disputa entre Roncal y Baretous, ambos
bandos eligieron a los ansotanos como jueces. El 6 de octubre de 1375
"seis hombres buenos de Ansó" con el alcalde a la cabeza dictaron
sentencia en un juicio que tuvo lugar bajo el atrio de la iglesia de San Pedro
de Ansó y emplazaron a sus vecinos a la firma del llamado tratado de las tres
vacas, que se ha cumplido hasta el día de hoy.
La imponente silueta de la
iglesia destaca sobre el resto de las construcciones. De estilo gótico
renacentista, se construyó sobre la planta de una iglesia anterior. En su
interior se puede contemplar un monumental retablo barroco del siglo XVII y la
cruz procesional gotico-plateresca del siglo XVI.
Los ansotanos han sabido
conservar sus costumbres y prueba de ello es la vestimenta, una de las más
ricas y variadas de la península Ibérica que cada año -último domingo de
agosto- se muestra en el "Día de la Exaltación del Traje". Si
visitamos la población en otras fechas podremos disfrutar con la muestra del
museo, que ubicado en el ayuntamiento, conserva el vestuario y en general,
todo lo relacionado con los trajes ansotanos, tanto de hombre como de mujer.
El Museo Etnológico permanece abierto de 10.30 a 13.30 y de 16.00 a 19.00 h.
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FIESTAS
21 de Septiembre en honor a San Sebastián.
20 de Enero
Ultimo Domingo de Agosto - dia de exaltación del traje.
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